Focos
Un foco es una luz direccional que proyecta un haz de luz potente. Resulta útil para destacar o acentuar un elemento al que se desea llamar la atención. Un foco también puede ser útil para proporcionar iluminación direccional si está trabajando en un proyecto concreto. Los focos cuentan con una gran variedad de patrones para adaptarse a distintos propósitos. Los focos se utilizan habitualmente en el teatro o en una pasarela para llamar la atención sobre una persona que se desplaza por el escenario.
En pasarelas y teatros, los focos suelen ubicarse hacia la parte trasera del escenario. Sin embargo, cuando se encuentran en galerías y museos, es el arquitecto que ha diseñado el espacio quien decide su ubicación. Los focos siempre tienen una potente emisión de luz y la temperatura del color también es elevada, por lo que los actores se quejan a menudo de sudar en el escenario. Normalmente, la lente del foco se enfoca de forma manual y suele estar conectada a un dispositivo capaz de ajustar la salida del haz. Este dispositivo también permite regular el ángulo del haz. Según la finalidad del foco, incluso se puede modificar el color. De hecho, la mayoría de los focos vienen con geles de color precisamente para este propósito. Si utiliza un foco para realzar una escultura, una obra de arte o un rincón de la sala, quizá prefiera optar por un color más frío. Un color más frío captará los detalles más sutiles y permitirá que el foco cumpla su función adecuadamente.
Los focos suelen proyectar un haz de luz bastante estrecho. Esto facilita el control del haz, ya que la luz está más concentrada. Por lo general, abarca un área de 45 grados. Los focos utilizados en el exterior de una vivienda deben colocarse separados de manera uniforme, con al menos un metro y veinte centímetros entre cada uno. Si dispone de un techo más grande, puede separarlos aún más.